
La semana pasada, en Viena, en la conferencia de la ONU sobre delincuencia internacional y protección del medio ambiente, pronuncié un discurso sobre por qué la labor de custodia de los pueblos indígenas es fundamental para la seguridad mundial.
En mi mensaje a los delegados, a los representantes estatales y a los expertos internacionales, hice hincapié en el papel fundamental que desempeñan cada día los pueblos indígenas en primera línea.
Los pueblos indígenas no suponen una amenaza para la integridad territorial ni para la seguridad nacional de los Estados. Por el contrario, los pueblos indígenas se organizan constantemente, patrullan sus tierras, elaboran estrategias, recopilan información, elaboran mapas y aplican sus conocimientos tradicionales para hacer frente a los retos que plantean los delincuentes que invaden sus tierras. La libredeterminación de los pueblos indígenas sobre sus tierras ancestrales es una inversión en la prevención y la lucha contra los delitos internacionales.
Para combatir eficazmente la delincuencia medioambiental transnacional y proteger la seguridad mundial, la comunidad internacional debe reconocer la autodeterminación de los pueblos indígenas no como una amenaza, sino como una inversión esencial en la paz y la prevención de la delincuencia.